Dicen que llegó un viajero
a este mundo sin final,
y una loba de vestido verde
lo miraba sin hablar.
Tenía el pelo como nieve,
ojos vivos de cristal,
y una cola entre la hierba
que brillaba al caminar.
Vuelve al bosque, despacio,
hay un reino tras el sol.
Si te pierdes del camino
yo te encuentro con mi voz.
Sigue el río, sin miedo,
donde duerme el ruiseñor.
Si la noche cierra el paso,
yo te alumbro el corazón.
Cuentan que siguió el sendero
donde el viento canta más,
y en la sombra de los árboles
vio su mundo quedar atrás.
No hizo falta una promesa,
ni una espada, ni valor;
solo Lobi y su sonrisa
le bailaba alrededor.
Vuelve al bosque, despacio,
hay un reino tras el sol.
Si te pierdes del camino
yo te encuentro con mi voz.
Sigue el río, sin miedo,
donde duerme el ruiseñor.
Si la noche cierra el paso,
yo te alumbro el corazón.



